Visiones de futuro

Generalmente vivimos pensando en el futuro. Todo lo que hacemos tiene una meta, una especie de “seguro” para el bienestar futuro. Cuando vamos a la primaria la meta es el viaje de estudio, previo a la secundaria, luego Bariloche, luego irse a alguna ciudad (los que somos de afuera)  a estudiar alguna carrera más o menos a fin a nuestra expectativa de futuro, eso que algunos llaman vocación, y que no estoy tan de acuerdo, porque mucha gente tiene una profesión pero su verdadera vocación corre por otro andarivel.

En la primaria y secundaria, mis metas eran esas, los viajes y nada más. No me gustaba la escuela, menos levantarme a las 6.45 hs, menos que menos ir después del mediodía los últimos tres años de secundaria. No me gustaba estar sentada sin hacer nada o haciendo poco. Me aburro fácilmente por lo que desarrollé dos cosas altamente positivas durante los años escolares. La primera y más importante de las dos: fingir prestar atención, pero abstraerme completamente del lugar donde estoy para sumergirme en mis pensamientos. Cosa que todavía sigo haciendo. La segunda y menos influyente en la cultura intelectual: masticar chicles sin que se note. Esa la desarrollé en las divertidas horas de economía, que bodrio por favor!

Cuando se empieza la carrera universitaria o terciaria o lo que sea, uno empieza a descontar materias, ansía con recibirse, con que le tiren los huevos y otras inmundicias, pero después qué? (en mi cabeza What more?!) En mi caso, que trabajo desde 5° año de facultad, ¿en qué cambió recibirme? En nada. Seguí el curso de mi vida tal cual se venía desarrollando desde que terminé de cursar en noviembre de 2008, esto implica trabajar, salir, ir a cualquier evento cultural que haya, etc. No pensar más en facultad, fue el único cambio, pero nada más. Nada importante como uno cree que iba a suceder. Nada de nada. Empecé con Insomnio, pero este amigo merece una entrada propia.

Rompiendo el mito: no hay nada mágico detrás de recibirse. Algunos afortunados tendrán regalos como irse a Europa (no es mi caso). Otros conseguirán un mejor empleo (lo dudo por las condiciones en las que estamos). Otros al fin regresarán a su tan amado “pueblo” (tampoco es mi caso). No hay nada sorprendente. Sólo hay muchos trámites burocráticos que realizar. Sepan ustedes que ya pago jubilación y tengo un trabajo con un sueldo mísero que ya no me alcanza ni para gastarlo en “vicios mundanos” (sí, te robé a vos esta definición).

El otro día en twitter casi chateando con Brendita, ella me escribía que al menos soy profesional y ella ni siquiera es Brenda. Me alegré al darme cuenta que esta niña sí entiende que en la vida uno es uno, y no sólo un nombre impuesto, porque ni siquiera lo elegimos (menos mal! porque seguro que yo me llamaría Jem) o una profesión o lo que sea. Para los que no me conocen o no saben sobre mí, yo pienso que uno es profesional en lo que hace incluso si nunca estudio.

Así que, esta entrada es para Brenda, que desató mis pensamientos, para luego volcarlos aquí. No hay nada mágico en recibirse. Sólo hay festejos, olorosos en el primer instante (merece otra entrada), trámites y responsabilidades. Ya no somos más estudiantes, pegó duro el pasado 21 de septiembre.

(este escrito es del 24 de octubre, pero estaba en una encrucijada interior y no me convencía)

2 comentarios sobre “Visiones de futuro

  1. Hola Pau! Qué cierto lo que escribiste. La verdad que uno planifica una vida que luego no se va cumpliendo, o por lo menos tiene ciertas expectativas q por una razón o por otra tampoco se van cumpliendo. Uno cree q desp de recibirse la vida va a daar un giro de 180°. Pero no es así. A mi todavía me quedan unas materias para terminar, y creo q lo estoy alargando al proceso por el miedo a lo q viene. Tengo un trabajo desde 4°año, y un sueldo también mísero. Ahora encima está todo parado, y no hay trabajo nuevo, y uno piensa: ¿para qué me voy a recibir si no hay trabajo? ¿Para qué pasar a tener más responsabilidades que lo único q hacen es complicar la existencia de uno? Pero por otro lado, es importante pasar de etapa. La etapa de Facultad cumple un ciclo. Pero nada más. No es más q un ciclo. Y luego comienza otro ciclo q no termina nunca, la búsqueda del trabajo satisfactorio, q cumpla con algunas de nuestras metas (no con todas porq creo no existe tal trabajo) y así hasta q no nos dejan pertenecer más al sistema laboral. Es duro, pero es así.

    besos, Polain! siempre me dejan pensando tus escritos. ja, pavada de domingo voy a tener.

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